viernes, 15 de febrero de 2013

DECÁLOGO PARA CREAR BUENOS LECTORES

Esta es una cuestión que preocupa a muchos padres y madres que pueden acabar desorientados e impotentes ante el hecho de que sus hijos dediquen todo el tiempo libre de que disponen a estar delante de una pantalla. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en su Plan de Fomento de la Lectura ha extraído diez principios imprescindibles para crear buenos lectores.

En esta guía para padres aparecen muchos frentes por los que hay que actuar, y el principal obstáculo es que requieren de tiempo, dedicación y constancia. Desde que son muy pequeños. Pero nadie dijo que fuera fácil…

Dar ejemplo. Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños. Leamos delante de ellos, disfrutemos leyendo. Se trata de una muestra del lema que más recientemente ha hecho suyo el Plan de Fomento de la Lectura: “Si tú lees, ellos leen”

Escuchar. En las preguntas de los niños está el camino para seguir aprendiendo. Estemos pendientes de sus dudas.

Compartir. El placer de la lectura se contagia leyendo juntos. Leamos cuentos, contemos cuentos.

Proponer, no imponer. Es mejor sugerir que imponer. Evitemos tratar la lectura como una obligación. Este es el problema básico con que se encuentran los niños y jóvenes en muchos centros educativos: las “lecturas obligatorias” muchas veces no apetecen lo más mínimo.
Acompañar. El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando aparentemente saben leer.

Ser constantes. Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura.

Respetar. Los lectores tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.

Pedir consejo. El colegio, las bibliotecas, las librerías y sus especialistas serán excelentes aliados. Hagámosles una visita.

Estimular, alentar. Cualquier situación puede proporcionarnos motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de los niños.

Organizarse. La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca…